
Hay días que la maldita frase "hoy no me tenía que haber levantado" cobra un sentido que asusta.
Todo empieza por pasar una larga noche de insomnio. Estás tirada en el sofá y te quedas frita. Duermes plácidamente y medio en sueños decides pasarte a la cama, craso error. Toca poner el despertador y no encuentras el móvil por ninguna parte... Cuando por fin lo tienes en la mano tu humor ha cambiado porque te has ido espabilando y ese dulce sueño ha desaparecido. Te acuestas en la cama.
Una vuelta, otra, para este lado, para el otro. Quieres dejar la mente en blanco y no puedes. Un pensamiento, otro... parece que tu cabeza está decidida a solucionar todos los problemas que tienes... quieta, para, no pienses, duérmete coño!
Apenas has dormido y te levantas ojerosa y tarde. Corre, corre, corre, que no llegas.
Empieza tu jornada laboral, de mala gana, claro. No das pie con bola y encima tienes más trabajo que nunca. Haces una cosa, mal. Te vas a otra, ya arreglarás la primera, peor, joder no doy una, con lo fina que estaba el viernes. Ah claro, copón, si hoy es lunes!!!!
